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Fotografía para principiantes: Guia para dar tus primeros pasos

Todo lo que necesitas saber para empezar (sin agobiarte)

Seguro que más de una vez has visto una foto que te ha dejado sin palabras. Una imagen que te ha transmitido algo, que te ha hecho sentir que estabas ahí. Y quizás en ese momento has pensado: «Me encantaría hacer fotos así.»

Buenas noticias: puedes. No necesitas ser un genio, ni tener una cámara carísima, ni haber estudiado arte. Lo que necesitas es curiosidad, ganas de practicar y, sobre todo, perder el miedo a equivocarte. Este artículo está escrito exactamente para ti.

Vamos paso a paso, sin prisas y sin palabras raras.

¿Por dónde empiezo? Lo más importante es entender la luz

Si hay una sola cosa que recordar de todo este artículo, es esta: la fotografía es, literalmente, pintar con luz. La palabra «fotografía» viene del griego y significa eso exactamente: escribir con luz.

Antes de preocuparte por botones y menús de la cámara, presta atención a la luz que tienes alrededor. ¿Viene de frente? ¿De lado? ¿Es suave o dura? Eso cambia completamente el resultado.

Ejemplo práctico: Coge un objeto cualquiera de casa, una taza, una fruta, lo que sea. Ponla cerca de una ventana y fotografíala en tres posiciones diferentes: con la luz dándole de frente, desde el lado y desde detrás. Verás tres resultados completamente distintos sin haber tocado nada de la cámara. Esa es la magia de la luz.

La hora dorada y la hora azul

Los fotógrafos hablan mucho de la «hora dorada» y no es ningún secreto místico. Es simplemente la hora justo después de que sale el sol por la mañana y la hora antes de que se ponga por la tarde. En esos momentos, la luz es cálida, suave y alargada, y hace que casi cualquier foto quede preciosa.

«La hora azul» es el breve periodo de tiempo que ocurre antes del amanecer y después del atardecer, cuando el sol se encuentra por debajo del horizonte y el cielo adquiere intensos tonos azules. En fotografía, es muy apreciada por su luz suave, uniforme y de gran riqueza cromática, ideal para paisajes, fotografía urbana y escenas nocturnas con iluminación artificial

Tu cámara: no importa tanto como crees

Aquí viene algo que a mucha gente le sorprende: la cámara no hace al fotógrafo. Las mejores fotos del mundo no las hace la cámara más cara, las hace quien está detrás.

Dicho esto, sí es útil entender qué tienes entre manos. Tanto si tienes una cámara réflex, una mirrorless, una compacta o simplemente el móvil, la lógica es la misma.

Las tres palabras clave: apertura, velocidad e ISO

Son los tres controles básicos de cualquier cámara. Te los explico con ejemplos del día a día para que te queden claros de una vez. A esto se le llama El triángulo de exposición.

1. La apertura: cuánta luz entra y qué queda enfocado

Imagina que el objetivo de la cámara es como la pupila de tu ojo. Cuando hay poca luz, la pupila se abre mucho para dejar entrar más. Cuando hay mucha luz, se cierra.

En la cámara, la apertura se mide con números llamados f/: f/1.8, f/4, f/11… Y aquí viene la parte confusa al principio: cuanto más pequeño es el número, más abierto está el objetivo y más luz entra.

Pero la apertura no solo afecta a la luz. También decide qué queda enfocado y qué queda desenfocado.

Ejemplo: Cuando ves una foto de retrato donde la persona está perfectamente nítida pero el fondo está borroso y con ese efecto suave tan bonito (que se llama bokeh, aunque no hace falta recordar el nombre), eso se consigue con una apertura grande, es decir, un número f/ pequeño.

En cambio, cuando ves una foto de paisaje donde todo está enfocado, desde las flores del primer plano hasta las montañas del fondo, eso se hace con una apertura pequeña, es decir, un número f/ grande.

Truco para recordarlo: Apertura grande (número pequeño) = fondo borroso. Apertura pequeña (número grande) = todo enfocado.

2. La velocidad de obturación: congelar o difuminar el movimiento

El obturador es como una cortinilla que se abre y se cierra para dejar pasar la luz al sensor. La velocidad de obturación es el tiempo que esa cortinilla permanece abierta.

Si la abres muy poco tiempo (velocidad rápida, por ejemplo 1/1000 de segundo), congelas cualquier movimiento. Si la abres mucho tiempo (velocidad lenta, por ejemplo 1 segundo), el movimiento sale borroso.

Ejemplo 1: ¿Quieres fotografiar a tu hijo corriendo y que salga nítido, sin ese rastro borroso? Usa una velocidad rápida. Tu cámara no verá el movimiento porque el obturador se habrá cerrado antes de que el ojo humano lo perciba.

Ejemplo 2: ¿Has visto esas fotos de cascadas o ríos donde el agua parece seda? O esas imágenes nocturnas donde los faros de los coches se convierten en líneas de luz? Se hacen con velocidades lentas, a veces de varios segundos. La cámara registra todo el movimiento durante ese tiempo y lo mezcla en una sola imagen.

Truco: Velocidad rápida = congela el movimiento. Velocidad lenta = difumina el movimiento (y necesitas trípode para que la foto no salga movida).

3. El ISO: la sensibilidad a la luz

El ISO mide lo «sensible» que está el sensor de tu cámara a la luz. A más ISO, más sensible y más luminosa queda la foto aunque haya poca luz.

Suena genial, ¿verdad? El problema es que a medida que subes el ISO, la imagen pierde calidad y aparece un «ruido» o «granulado» que la hace menos nítida. Como si le hubieran echado arena encima.

Ejemplo: Estás en una cena con poca luz y quieres hacer una foto sin flash. Si pones un ISO muy alto (como 3200 o 6400), la foto quedará luminosa pero con grano. Si lo dejas bajo (100 o 200), la foto quedará oscura. El truco está en encontrar el equilibrio.

Regla general: Usa el ISO más bajo posible y auméntalo solo cuando sea necesario por falta de luz.

La composición: cómo ordenar lo que ves

Ya tienes la luz, ya entiendes los controles básicos. Ahora viene algo igual de importante: dónde pones las cosas dentro del encuadre.

Esto es la composición, y es lo que separa una foto interesante de una foto aburrida. La buena noticia es que hay algunas reglas sencillas que te van a cambiar la forma de ver. Las 10 reglas de composición fotográfica.

La regla de los tercios: divide la foto en nueve partes

Imagina que tu foto está dividida por dos líneas horizontales y dos verticales, como un tablero de tres en raya. Tienes así nueve cuadrados iguales y cuatro puntos donde las líneas se cruzan.

La regla de los tercios dice que coloca los elementos más importantes de tu foto en esas líneas o en esos puntos de cruce, en lugar de ponerlos en el centro.

Ejemplo: Si fotografías a una persona, ponla en una de las líneas verticales, no en el centro. Verás que la foto cobra más vida, parece más dinámica y natural.

Ejemplo 2: Si fotografías un paisaje con horizonte, pon el horizonte en la línea horizontal superior o inferior, no en el centro. Así destacas más el cielo o más el suelo, según qué sea lo más interesante.

La mayorLas líneas guía: lleva la mirada donde quieres

Las líneas son poderosas en fotografía. Un camino, una valla, un río, una calle… todo eso puede servir para guiar la mirada del espectador hacia el punto que te interesa.

Ejemplo: Fotografía una carretera que va hacia el horizonte. La carretera lleva los ojos desde el primer plano hasta el fondo de la imagen. Es casi hipnótico. Eso es una línea guía trabajando para ti.

El encuadre dentro del encuadre

Una técnica preciosa consiste en usar elementos del entorno para «enmarcar» tu sujeto. Un arco, una ventana, ramas de árbol, una puerta…

Ejemplo: Fotografía a alguien a través de una puerta entreabierta. La puerta actúa como un marco dentro de tu foto. La imagen gana profundidad y el ojo del espectador sabe exactamente dónde mirar.

El modo automático no es el enemigo (pero tampoco tu destino)

Muchos principiantes se preguntan: ¿Está mal usar el modo automático?

No, para nada. El automático está ahí para que no pierdas momentos importantes mientras aprendes. Pero si quieres crecer como fotógrafo, hay un modo intermedio que te recomiendo explorar: el modo Prioridad de Apertura (en casi todas las cámaras se llama A o Av).

En este modo, tú decides la apertura (y por lo tanto el desenfoque del fondo) y la cámara se encarga de ajustar el resto automáticamente. Es perfecto para empezar a tomar el control sin que todo sea un caos.

Cuando te sientas cómodo, ve al modo Manual (M) y controla tú todo. Ahí es donde la fotografía se convierte en una conversación entre tú y la cámara.

Fotografiar con el móvil: más posibilidades de las que crees

Si ahora mismo no tienes cámara, no hay problema. Los móviles actuales hacen fotos extraordinarias si sabes cómo usarlos.

Algunos consejos rápidos para sacarle más partido:

Limpia el objetivo. Suena ridículo pero es uno de los errores más comunes. El cristal del objetivo del móvil está todo el día en el bolsillo y lleno de huellas. Límpialo antes de fotografiar.

No uses el zoom digital. La mayoría de los móviles, al hacer zoom, simplemente recortan la imagen y pierden calidad. Es mejor acercarte físicamente o recortar la foto después.

Toca la pantalla donde quieres enfocar. Así le dices al móvil exactamente qué debe enfocar y además ajusta la exposición para esa zona.

Activa el modo retrato para fotos de personas. Ese modo simula el desenfoque del fondo del que hablábamos antes y queda muy bien para retratos.

Usa las dos manos y aguanta el aliento. Parece una tontería, pero muchas fotos salen movidas porque la mano tiembla. Sujeta bien el móvil y en el momento de disparar, aguanta un segundo el aliento.

Y sobre todo practicar mucho. No hay secreto. La diferencia entre alguien que hace buenas fotos y alguien que no las hace es, simplemente, que el primero ha hecho miles de fotos malas antes.

Aquí tienes una serie de ejercicios prácticos para empezar desde hoy mismo:

Ejercicio 1: La foto del día. Durante un mes, haz al menos una foto cada día. No importa de qué. Lo que importa es que te obligues a mirar el mundo con ojos de fotógrafo.

Ejercicio 2: Fotografía el mismo objeto con luz diferente. Por la mañana, al mediodía y al atardecer. Verás tres fotos completamente distintas y entenderás de verdad el poder de la luz.

Ejercicio 3: Sin zoom. Pasa un día entero fotografiando sin usar el zoom, solo con las piernas. Acércate, aléjate, agáchate, súbete a algo. Esto te enseña a moverte y pensar el encuadre de otra manera.

Ejercicio 4: Copia a tus fotógrafos favoritos. Busca una foto que te guste mucho e intenta reproducirla. Aprenderás por qué funciona esa imagen mucho mejor que leyendo cualquier manual.

Ejercicio 5: Desafío blanco y negro. Durante un día, fotografía todo en blanco y negro (o conviértelo después en edición). Sin el color, ves las formas, las texturas y la luz de otra manera.

El error mas común que cometen casi todos al empezar, es este: disparar desde donde están parados.

Levantamos la cámara a la altura de los ojos desde donde estamos y disparamos. El resultado suele ser una foto correcta pero sin nada especial.

Cambia el punto de vista. Bájate al nivel del suelo para fotografiar a un niño o un animal. Sube a una escalera para tener una perspectiva aérea. Pon la cámara por encima de tu cabeza. Métete debajo de una mesa con una flor encima y fotografía hacia arriba con el cielo de fondo.

Cuanto más te muevas y explores ángulos distintos, más interesantes serán tus fotos. Mírate este artículo, Los 6 ángulos de disparo clave en fotografía

Sobre la edición: ¿hace falta?

Editar las fotos no es hacer trampa. Es parte del proceso creativo, igual que lo era en el cuarto oscuro cuando se usaba película fotográfica.

Dicho esto, la edición tiene un límite: no puede salvar una mala foto, pero sí puede hacer que una buena foto sea excelente.

Para empezar, no necesitas programas complicados. Con ajustar la exposición (si quedó muy oscura o muy clara), el contraste y los colores ya conseguirás mucho. Aplicaciones como Lightroom Mobile (gratuita), Snapseed o VSCO son perfectas para empezar desde el móvil.

La mejor cámara es la que llevas encima

Hay una frase que se dice mucho en el mundo de la fotografía y es completamente cierta: la mejor cámara es la que tienes contigo en el momento decisivo.

No te quedes en casa esperando a tener el equipo perfecto. Sal a fotografiar con lo que tienes ahora mismo. El ojo, la sensibilidad y el instante no se compran. Eso lo desarrollas tú, con cada foto que haces.

Para terminar: disfruta del proceso

La fotografía es una de las formas más bonitas de estar presente en el mundo. Te obliga a mirar, a fijarte en los detalles, a ver la belleza en lugares donde otros pasan de largo.

No te preocupes por si tus fotos son perfectas al principio. No lo serán, y está bien. Lo importante es que disfrutas haciéndolas, que aprendes algo cada vez y que poco a poco vas encontrando tu propia manera de ver.

Eso, al final, es de lo que va la fotografía.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Luisa

    Estupendo artículo, ahora ya se por donde empezar. Gracias !!

    1. Ricardo

      Muchas gracias por tu comentario. Y recuerda esto es solo el prinpicio.

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